No es oro todo lo que reluce en el transporte sanitario asturiano
COMO casi todos los años desde que la empresa Transinsa se hiciera cargo del transporte sanitario en ambulancia de Asturias, observamos la lluvia de cifras que desde la Gerencia de la empresa se lanzan a todos los medios de comunicación con un gran afán de convencer a los asturianos de su buen hacer. Comisiones Obreras considera muy preocupante el atrevimiento de este Gobierno al poner en manos de un grupo de empresas -que conforman un auténtico monopolio- un servicio tan vital como lo es el transporte sanitario, cosa extraña para un gobierno socialista que lo que estila es la diversificación y parcelación de servicios; además, empresas que en su largo historial de represión laboral acarrean más de un centenar de sentencias por urdir extrañas tramas y violar los derechos más elementales de los trabajadores.
Los datos preocupan porque, según el informe anual de la propia empresa, las 142 ambulancias realizan más de 10 millones de kilómetros al año, 29.000 servicios al mes, unas 41 acciones cada hora y cada 90 segundos una ambulancia se pone en servicio. Estos datos, vistos de una forma tan fría, pueden incluso resultar un reto a la eficiencia y competitividad, pero, analizados y plasmados en la realidad del servicio, resultan cuando menos alarmantes. Según el pliego de condiciones del contrato de concesión del servicio público, estas ambulancias deberán prestar servicio 803.124 horas al año, por un importe de 12.168.820 euros. Teniendo en cuenta que la plantilla de la empresa es de 351 trabajadores (y no de 408 como dicen), de los cuales 30 son personal de administración, telefonistas, etcétera, nos quedan 321 trabajadores entre conductores y ayudantes, y éstos son los que circulan por las carreteras de este país, soportan unas jornadas medias mensuales que rondan las 300 horas, tienen que autocubrirse las vacaciones y bajas de enfermedad, cobran un salario medio mensual por toda esta jornada de 1.200 euros y ponen cada día, por este pírrico sueldo, nada menos que su vida en peligro, la de los que circulan por las carreteras y la de los usuarios de las ambulancias asturianas. Todo ello mientras la empresa permanentemente bombardea los medios de comunicación aireando su elitismo y excelencia en la prestación del servicio.
En CC OO nos resulta extraño que desde las administraciones públicas nadie se preocupe de controlar y corregir el doble atropello. Por una parte, el de los derechos de los trabajadores y, por otra, el de las arcas públicas. Si comparamos que el concierto de prestación de servicio del año 1999 asignaba un total de 5.469.210 euros anuales para prestar el servicio de transporte sanitario asturiano, incluido el ahora eliminado transporte médico, con un total de 116 ambulancias y 754.080 horas de prestación de servicio, con el vigente que adjudica a las 142 ambulancias que prestan 803.124 horas de servicio, un montante de 12.168.820 euros anuales, con un coste de personal que ronda los 7.750.000 euros/año, la diferencia para otros gastos empresariales resulta bastante considerable, y esto sin tener en cuenta que tanto empleados como vehículos son utilizados, además, para todo tipo de servicios privados y actos deportivos.
Resulta paradójico que mientras la Administración casi triplica la asignación económica del concierto, se conceda la norma ISO 9001/14000, se pague directamente desde la Administración el transporte médico de los centros de salud y se gasten grandes cantidades en eventos y anuncios corporativos de propaganda engañosa, la empresa, sin embargo, se adjudique locales en estos centros públicos para el servicio privado, se incumplan todas las normativas en materia de tiempos de trabajo y retribuciones a los empleados, se incumpla el convenio colectivo que la compañía en solitario elaboró y se siga persiguiendo y discriminando a los trabajadores que reclaman unas condiciones y salarios dignos. Tras las III Jornadas de Transporte Sanitario celebradas estos pasados días en Gijón, la incertidumbre se acrecenta un poco más al observar la parafernalia organizada por la concesionaria del transporte público. La empresa, la patronal Asetra, el sindicato UGT, el comité de empresa y las autoridades políticas y sanitarias se fundieron en alabanzas y elogios. Hablaron mucho de las inversiones de esta empresa (con dinero público), pero poco de la calidad del servicio a los ciudadanos y del exceso dejornada o de las condiciones de trabajo.
http://www.elcomerciodigital.com/gi...o-20080306.html
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