Del 085 al 112
El parque de bomberos de Dénia cumple 25 años de prestación de servicios en la Marina Alta, un cuarto de siglo en el que ha vivido muchos cambios
13.09.09 - LUCÍA RONDA| DÉNIA
En septiembre de 1984, abría sus puertas el parque de bomberos de la Marina Alta. Con una escueta plantilla de 27 jóvenes, un único camión Pegaso de primera salida y mangueras prestadas, el cuerpo de emergencias empezaba una asistencia y servicio a nada menos que 32 municipios. Como dato anecdótico, fueron sólo 200 los que concursaron para las 27 plazas ofertadas, cuando ahora se superarían los 2.000 candidatos.
Para poner en marcha el parque se desplazaron hasta Dénia dos bomberos con experiencia en la zona operativa de La Montaña. Cirilo Jareño, que después se convertiría en el primer jefe del parque, y Cristóbal Crespo. Ambos se encargaron de enseñar la formación necesaria para las tareas que cubierto los bomberos de Dénia.
Desde el colectivo profesional tampoco olvidan el gran papel que realizó Enrique Benimeli, un técnico municipal del Ayuntamiento dianense al que recuerdan como «el padre del parque». Poco a poco se fueron sumando medios: un Land Rover forestal, un Nissan Patrol, equipación específica. Mucho tuvo que ver Cirilo Jareño, quien estuvo al frente los primeros 15 años y, más recientemente, el diputado Javier Castañer quien apoyó el mayor incremento de personal del que se ha beneficiado el parque.
En una comarca con abundante zona montañosa, áreas inundables y una gran presión turística, los servicios prestados estos 25 años son innumerables y de lo más variados. Desde los incendios, rescate de personas arrastradas por el río o atrapadas en accidentes de tráfico. Pero también recuperación de cadáveres, atentados terroristas, evacuaciones en barrancos y montaña e incluso rocambolescos rescates de mascotas. Sin duda, las emergencias más complejas han llegado con las inundaciones.
Porque, aunque un bombero está fuera de su guardia no tiene obligación de acudir al trabajo, cuando se trata de una catástrofe, la movilización es total y todos tratan de dar el máximo. Resolver una situación sin daños personales y materiales es motivo de orgullo. El resto, simple satisfacción empañada por el sufrimiento de los afectados.
Hoy el parque ha crecido. Bajo la jefatura de Pepe Melenchón, cuenta con 68 efectivos y 17 vehículos cobijados en unas instalaciones remodeladas. El área operativa acumula una media anual de 1.400 intervenciones, la mayoría en verano y además de atender emergencias, realiza retenes preventivos durante el disparo de fuegos artificiales, asesora a Ayuntamientos a la hora de instalar hidrantes o a preparar sus planes de evacuación.
La organización ha mejorado mucho desde que en 1988 se creó el Consorcio Provincial para el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos, un organismo dependiente de la Diputación que renueva los materiales. Además de la revolución tecnológica, el Consorcio hace que los parques estén en continuo contacto para en el caso de que un área operativa se vea desbordada, reforzar de inmediato desde otras zonas.
Coincidiendo con las bodas de plata, una mirada atrás hace ver que ni los horarios, ni el número de bomberos por turno tienen nada que ver con los de hace 25 años. Tampoco las maneras de trabajar. Ahora todo sigue un estricto protocolo que, dependiendo del tipo de emergencia, marca las dotaciones y tipo de vehículos que han de salir pitando y, primordialmente, poner a salvo a las personas para después salvaguardar los bienes materiales.
Las condiciones laborales han mejorado, se ha creado un cuerpo especializado para rescates submarinos y de montaña en vertical y se cuenta con el apoyo de los medios aéreos. Sin embargo, las reivindicaciones del personal para que se creen nuevas plazas no cesan. Con 68 trabajadores se atiende a 32 municipios. También se incide en la necesidad de abrir un subparque entre las dos Marinas.
http://www.lasprovincias.es/valenci.../-20090913.html


















