Las convulsiones son descargas paroxísticas incontroladas de grupos neuronales, que suelen manifestarse con alteración del nivel de conciencia, de la motricidad, de la conducta y frecuentemente, con relajación de esfínteres.
La epilepsia es una patología determinada que cursa con convulsiones, por lo que debemos tener claro que no todo cuadro o proceso convulsivo tiene que ser epilepsia.
Desde hace décadas, una de las medidas tradicionales en nuestro medio para "auxiliar" a quién convulsiona es la introducción de una cuchara, la punta de un
cinturón o un pañuelo entre los dientes. Hay varios motivos para evitarlo:
• la lengua se puede coser, los dientes son caros de reparar
• el diente roto puede ser aspirado
• el objeto puede romperse y aspirarse
Organizaciones dedicadas al estudio de la epilepsia y asociaciones de epilépticos de todo el mundo promulgan que los primeros auxilios de las convulsiones NO incluyan la introducción de objeto alguno en la boca.
Las recomendaciones pueden resumirse en:
• Mantenga la calma.
• Llame al 1-1-2.
• Evite que caiga al suelo bruscamente, si el paciente se da cuenta de que va
a convulsionar, ayúdelo a tumbarse y protegerse de golpes.
• Tome nota de la hora.
• Evite que los mirones se arremolinen.
• Ponga algo blando bajo su cabeza.
• Muévalo solo si está en peligro.
• No intente sujetarlo (sólo sostenga su cabeza).
• No introduzca nada en su boca.
• Cuando finalice la convulsión ponga al paciente en posición lateral de
seguridad.
• No le de nada de beber.
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