El Colegio de Enfermería de Las Palmas ha organizado, en la sede colegial de Gran Canaria, un curso destinado a enseñar técnicas de autodefensa para las enfermeras que contribuya a garantizar una mayor protección ante una hipotética agresión. Este curso se suma a las distintas iniciativas promovidas desde el Colegio que preside Tensy Calero para evitar las agresiones de las enfermeras en sus puestos de trabajo.
Colegio de Enfermería de Las Palmas
l curso, que se celebró entre el 22 y el 24 de enero, estuvo impartido por Juan Ramón Viera, tercer Dan de Aikido, y por Carmelo López, séptimo Dan de Bujinkan, quienes transmitieron sus conocimientos de autodefensa a un total de 15 enfermeras y enfermeros que en todo momento destacaron la iniciativa del Colegio, y la aplicación práctica del curso.
Antes de comenzar, los alumnos recibieron la charla de asesoramiento jurídico en la que abordó la situación legal en los casos de agresión y las distintas consecuencias ante un ataque por parte de un paciente, así como las consecuencias derivadas en caso de responder a esa agresión. En todo momento el curso se ha centrado en el acercamiento a las técnicas destinadas a minimizar un ataque, y, al mismo tiempo, a maniatar o zafarse de quien pretenda infligir daño, o se presente en una actitud agresiva incontrolable.
Tal como indica Carmelo López, "lo que pretendemos en todo momento es enseñar a evitar el daño transmitiendo una serie de técnicas sencillas pero muy efectivas en los casos que recreamos". Por su parte, Juan Ramón Viera, incide en la condición práctica del curso, al tiempo que destaca la rapidez con la que los asistentes han asimilado los movimientos que han ido recreando entre los propios alumnos, "unas veces como agresores y otras como agredidos".
Mercedes Pérez, que trabaja en el Centro de Salud de Maspalomas, en una ambulancia medicalizada, asegura que a lo largo de su trayectoria profesional ha sufrido varios intentos de agresión en centros sanitarios y en servicios extrahospitalarios. "En este curso-cuenta-he aprendido a defenderme, y a escaparme de una agresión, sobre todo con las zafaduras, que son muy útiles para soltarte y separarte rápidamente de tu agresor".
Por su parte, Domingo Óliver Rivero, que trabaja en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, explica que en el curso incluido dentro del Plan de Formación Continuada del Colegio de Enfermería ha descubierto movimientos que le permitirán reducir el impacto de una agresión, "o por lo menos, que en caso de que se produzca, me hagan el menor daño posible". Quien sí confiesa haber sufrido algunos intentos de agresión es la enfermera Miriam Abréu, "sobre todo cuando trabajaba en Urgencias, en Psiquiatría". "En ese curso ¿añade- estoy acercándome a la realidad de nuestras reacciones y a cómo suele actuar nuestro instinto ante una agresión directa, algo que luego te ayuda a controlar un poco más la situación y a actuar asumiendo menos riesgos".
Miguel García, que trabaja en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, destacó, entre otros muchos aspectos, cómo ha aprendido muchas técnicas de prevención, "principalmente a intentar no estar nunca en el punto de referencia de la agresión, o lo que es lo mismo, a evadirme y alejarme del daño todo lo posible".


















