El personal de las ambulancias pide más contrataciones
Los trabajadores se quejan de que hacen los mismos servicios con menos medios.
Los trabajadores de las ambulancias contratadas por el Departamento de Salud se quejan de la falta de personal en los equipos que atienden las urgencias, de las agresiones que sufren a manos de algunos pacientes y del excesivo esfuerzo físico que se ven obligados a realizar. Según los sindicatos, el problema tiene solución con un mínimo esfuerzo en nuevas contrataciones; pero el Salud, aseguran, no responde.
Cuando una ambulancia debe acudir a una emergencia en un bloque de pisos sin ascensor y los servicios de urgencias están ocupados, hay que enviar cualquier dotación disponible. El equipo llega, a la cabeza el médico acompañado de un enfermero y el conductor. En el piso una persona sufre una parada cardíaca, y sus familiares no pueden hacer nada. Los sanitarios reaniman al paciente, pero a la hora de trasladarlo, el peso de la camilla medicalizada o silla de rescate sumado a los kilos del enfermo convierten el descenso del atendido en un calvario para el equipo.
El médico y el enfermero deben encargarse de vigilar las constantes, pero el conductor solo no puede levantar a pulso el peso del paciente y maniobrar a la vez con la camilla por las escaleras del edificio. No queda otra opción, hay que pedir otro vehículo para mover al enfermo. Al final la persona llega al hospital más cercano y es tratado dependiendo de su gravedad. Para esta intervención se han necesitado entre cinco y seis personas.
Esta imagen podría parecer una exageración, pero los trabajadores de las ambulancias UVI tipo 1 y 2 de Zaragoza se exponen todos los días a estas historias. Desde el 2005, con el cambio de empresa encargada del transporte sanitario, el Servicio Aragonés de Salud (Salud) decidió prescindir de ocho técnicos sanitarios en las UVIS secundarias. La razón argumentada era que la ley solo obliga a llevar a médico, enfermero y conductor.
Sin embargo, las ambulancias del 061 cuentan con la dotación completa de médico, enfermero, técnico sanitario y conductor. El resto de servicios debe conformarse con la dotación simple. Y eso a pesar de que "las ambulancias secundarias hacen los mismos servicios que las uvimóviles de tipo uno".
Esta situación está provocando que muchos trabajadores de este sector sufran continuas dolencias musculares y lumbalgias debido al sobrepeso que deben levantar. Además, los chóferes han sufrido lesiones debido a las agresiones de pacientes psiquiátricos fuera de sí.
Estas situaciones se dieron debido a la "falta de previsión" del centro de urgencias del 061 a la hora de enviar a los técnicos. "En algunos casos, nos han llegado a preguntar desde central si queríamos que enviasen a la Policía", lamentaba uno de ellos. Los agentes de la Policía Local también se convierten en "en camilleros provisionales" en algunas ocasiones. "Sin embargo, si se cae la responsabilidad sigue siendo nuestra" comentó otro conductor.
La avalancha de denuncias, quejas e informes de agresiones y falta de personal son bien conocidas en el Salud. El 27 de septiembre del 2007, el comité de empresa de Ambuibérica, la empresa encargada de dotar a la sanidad aragonesa de los servicios medicalizados de segunda clase y de transporte convencional, comunicó al gerente del Salud la falta de medios humanos en las UVIs. Solicitaron una reunión para tratar este déficit de técnicos. Sin embargo, no hubo acuerdo.
Desde el sindicato CSI-CSIF se insiste en que el problema de la falta de personal en Zaragoza se podría solucionar de manera sencilla, con la contratación de ocho técnicos de ambulancias más. Para esta formación, el refuerzo de plantilla no supondría un gasto elevado, ni para el Gobierno de Aragón, ni para Ambuiberica. "Hablamos 210.000 euros al año, pero la empresa y la DGA firmaron un convenio quinquenal por un valor de 45 millones de euros, lo que pedimos nosotros es una nimiedad y apenas afecta al presupuesto general", aseguran.
http://www.elperiodicodearagon.com/...asp?pkid=389827


















