Las urgencias detectan un preocupante aumento de heridos por arma blanca
Los especialistas constatan que las emergencias han pasado de atender una media de cuatro casos al año al mismo número cada mes Un congreso reúne a los mejores expertos mundiales en la materia
ANA SANTIAGO
Mientras hace unos años, las lesiones por arma blanca o las heridas de bala eran no sólo inusuales sino casi una noticia en los hospitales, actualmente el personal sanitario ha detectado un claro incremento de este tipo de traumatismos causados por violencia física en las calles de la ciudad. Así lo constatan quienes están en los servicios de urgencias tanto hospitalarias como extrahospitalarias. Coinciden facultativos tanto del Río Hortega y del Clínico como los de la Gerencia de Emergencias del 112 en que «sin duda» puede hablarse de una media mensual de al menos cuatro casos, dos en cada hospital, mientras esta era la cifra, «como mucho», anual. No obstante, también destacan que no es un fenómeno exclusivo de Valladolid, sino de toda la comunidad y de todo el país.
Dentro de Castilla y León, Salamanca y Valladolid, por este orden, son las provincias que registran más casos; pero no hay una contabilidad oficial de esta experiencia. Además, son los fines de semana, viernes y sábado, y sobre todo por las noches, entre la una y las cuatro de la madrugada, los momentos más conflictivos, según fuentes sanitarias. También la demanda asistencial por casos de violencia doméstica ha crecido.
Este aumento ha llevado a los profesionales de dichos servicios a querer afrontar este cambio con más formación y, por ello, la cuata edición de las Jornadas de Atención al Trauma Grave que organiza cada año El Hospital del Río Hortega y el Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León, se han centrado este año en las heridas por arma blanca y por bala aunque sin olvidar otros aspectos como los accidentes con múltiples víctimas, la interpretación radiológica del paciente crítico o los problemas de inmovilización de pacientes traumático en ambientes hostiles, entre otros aspectos.
El problema de la formación preocupa tanto a quienes a diario se suben a una ambulancia de emergencias o están en la puerta de urgencias de un hospital que han traído a los mayores expertos del mundo y de España para aprender cómo afrontar el tratamiento y la estabilización de una víctima que ha recibido un navajazo o un balazo.
Los medios de comunicación han reflejado este aumento, aunque a sus páginas sólo llegan los casos más aparatosos y más graves. Sin ir más lejos, a finales del pasado mes, la calle Panaderos era testigo de la muerte a tiros del ocupante de un coche en un suceso que también dejó dos heridos. El mismo día registraba otros dos tiroteos inconexos. Especial conmoción provocó el caso del joven francés muerto al recibir una puñalada a principios de febrero. El tema central del congreso se había decidido, no obstante, meses antes, porque la experiencia ya había traído muchos casos y había marcado el camino de una mayor formación en la detección de las lesiones y el tratamiento.
Los médicos constatan así con su experiencia un aumento sobre todo en el último año y, muy particularmente, en los últimos cinco o seis meses. «Es contínuo, antes no veíamos estos casos y ahora las heridas de arma blanca ya forman parte de nuestra rutina, no diaria, pero sí fácil el fin de semana», destaca un facultativo. Estos casos obligan, y así se hace, a hacer un parte judicial y a llamar a la policía. Asimismo, algunos sanitarios destacan que son conscientes de que a veces, si no es grave, agresores e incluso víctimas por tratarse de ajustes de cuentas evitan llamar a urgencias o acudir al hospital «y se arreglan entre ellos, se escapan al control que esto puede suponer»
No obstante, señala el coordinador de estas jornadas, Miguel Ángel Castro Villamor, facultativo de Urgencias del Río Hortega, aunque detectamos este aumento, «mucho casos son leves».
El doctor Castro explica que las jornadas que ayer acogió el Palacio de Congresos Conde Ansúrez abordaron esta nueva realidad pero también otros aspectos relacionados con la atención de emergencias como la coordinación con el centro, entre niveles asistenciales o entre el personal. El congreso consta de dos partes, por la mañana, los talleres entrenan a los profesionales y actualizan sus técnicas. Unos doscientos médicos, enfermeros y técnicos ha participado en los mismos. Por la tarde, «el congreso es más abierto y acoge las ponencias». Seiscientos profesionales participaron en esta segunda parte para escuchar a los expertos y además, como novedad, estas charlas pudieron seguirse 'on line' a través de la red.
Castro explica que la necesidad de abordar las heridas por arma blanca o de fuego ha llevado a los organizadores a optar por llevar al congreso las mejores experiencias. Así, participó ayer en el mismo el doctor Alberto García Marín, jefe de Urgencias en Cali, Colombia, el doctor José Luis García Sabrido, jefe de servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid o Asterio Barrera, su homólogo en el Río Hortega.
También el doctor Félix Heras, de Cirugía Torácica del Clínico, repasó los traumatismos por accidente de tráfico y Juan Díez, llevó a las jornadas su experiencia en emergencias extrahospitalarias.
Autodidactas
La mayoría de los facultativos de urgencias tienen una formación de base como médicos de familia o internistas, pero a partir de ahí son prácticamente autodidactas. La especialización de la experiencia va de unos a otros en un intercambio de conocimientos y cuando esto no es posible, estas jornadas traen expertos. Rotar fuera de la comunidad en hospitales especializados es a costa del tiempo propio del facultativo, de excedencias permitidas por Sacyl pero no pagadas, al margen de la financiación de las jornadas.
http://www.nortecastilla.es/2008052...o-20080520.html


















