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Las 'víctimas ocultas' de cada tragedia
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Las 'víctimas ocultas' de cada tragedia

    * Personal sanitario y de socorro presentarán síntomas relacionados con el drama
    * Desde 1996, los psicólogos desarrollan una labor de ayuda en las catástrofes

Actualizado miércoles 03/09/2008 09:01 (CET)

PATRICIA MATEY

MADRID.- La voluntad de los héroes es de hierro, pero sus almas están fabricadas del mismo material que la del resto de los mortales. Los bomberos, los policías, el personal de ambulancias, los médicos, los paramédicos, las enfermeras, los psicólogos y los voluntarios también lloran, aunque en silencio y, también, se pueden desmoronar tras una intervención en labores duras de rescate. Son las "víctimas ocultas" de cada tragedia.

Por ello y porque su exposición reiterada a sucesos traumáticos, como el reciente accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Barajas (Madrid), les hace vulnerables a padecer trastornos psicológicos, como cambios de personalidad, depresión o síndrome de estrés postraumático, los servicios de emergencia del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid (SAMUR y SUMMA) y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ponen a disposición del personal que interviene en este tipo de siniestros atención psicológica específica.

Lola Rolle, psicóloga del SAMUR, explica a elmundo.es que "la semana pasada comenzamos a trabajar con el personal que estuvo en el accidente del vuelo JK 5022. No estamos diciendo que tengan problemas psíquicos derivados de su labor profesional, de lo que se trata es de poner en marcha una serie estrategias de prevención rápida a las que asisten los miembros de rescate agrupados según las zonas de impacto donde han trabajado".

La razón: "No podemos reunir a una persona que ha operado en una zona del siniestro donde casi no ha habido víctimas con otra que ha tenido que socorrer a un gran número de ellas. Si no el efecto sería el contrario al deseado y estaríamos causando un alto grado de estrés al personal que no ha presenciado tanta tragedia", insiste.

Tras los atentados del 11 de marzo de 2004, se creó la Unidad de Trauma Psíquico en el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, para la atención psicológica al personal de servicios de emergencias que interviene en la ayuda de los afectados. "Es la única del sistema sanitario público. Faltaba una unidad de estas características para los profesionales que ya han desarrollado un cuadro clínico y que hasta ahora no contaban con una asistencia específica como víctimas, también, de los sucesos", recuerda Noelia Fernández de Pablos, psicóloga clínica de la unidad.

Esta especialista apunta que "el 10% de los individuos que asiste en una tragedia tendrá una respuesta adaptada y un 15% va experimentar síntomas (desorientación, problemas con el sueño, viviencia reterada de las imágenes...). En el resto de casos, la vulnerabilidad a sufrir problemas en los años posteriores al drama puede venir determinada por otros sucesos, como la aparición de problemas personales o laborales", agrega.

A estos profesionales, Noelia Fernández, les recomienda que "si al mes de producirse el siniestro siguen experimentando síntomas se debe pedir ayuda. Solemos acercarnos hasta los distintos servicios de emergencias para recordarles dónde estamos, lo que pueden experimentar y cuándo solicitar ese apoyo. Ahora nos están llegando algunos casos por el accidente aéreo, pero aún es pronto. El riesgo de sufrir problemas se prolonga hasta cinco años después", agrega.
Psicólogos, una ayuda en las catástrofes

En España, la participación del psicólogo como profesional que colabora en desastres y emergencias fue demandada por primera vez de forma pública el 8 de agosto de 1996 como consecuencia de la riada en el camping de las Nieves de Biescas. Un total de 87 personas murieron y otras 182 resultaron heridas. "Pese a que se tomó conciencia de las repercusiones que podía tener la catástrofe en los intervinientes, nunca se llegó a hacer una evaluación estructurada de esta necesidad", insiste Francisco Javier Sánchez Eizaguirre, decano ilustre del Colegio Oficial de Psicólogos (COP) de Las Palmas de Gran Canaria.

"Es injustificable que al personal de los grupos de emergencias no se les considere siempre como una víctima, debido al estrés al que está sometido en el desarrollo de su actividad. No tener en cuenta dicha situación puede repercutir negativamente en su labor de ayuda y rescate, al poder manifestarse conductas inapropiadas en sus acciones", puntualiza Maximinio Díaz Hernández, coordinador del Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias del COP de Las Palmas.

El pasado 20 de agosto el personal que acudió en la ayuda de los pasajeros y la tripulación del vuelo JK 5022 dejó tras de sí sus sentimientos y emociones. "Es lo que en psicología conocemos como visión del túnel, todos los sentidos de cada una de las personas que interviene en las labores de rescate se cetran en su tarea, sin que sus impresiones les distraigan de esa misión", recuerda la psicóloga Lola Rolle.

Pero nadie es de piedra. El mundo "se viene abajo cuando llegan a sus casas y las emociones afloran. Muchos caen abatidos en el sofá llorando, también pueden sentir impotencia porque creen que podían haber salvado a más gente, rabia, frustración, pero siempre mucha, mucha, tristeza", ilustra Rolle.

Para poder "borrar" la memoria traumática que rodea a cada siniestro es necesario "que todos los profesionales que estuvieron en una misma zona de rescate se sienten juntos alrededor de una mesa en los días posteriores al siniestro y empiecen a narrar todos los hechos. Es una técnica que se conoce como 'debriefing' (reunión posterior a una misión) en la que se habla de todo lo que se ha visto, sentido, olido... para que sean conscientes de estas emociones. Hacerlo en grupo también es importante porque así los compañeros del mismo área de rescate recuerdan los momentos que otros hayan olvidado", agrega.

Con el "impacto psicológico asimilado se reduce el riesgo de sufrir, por ejemplo, síndrome de estrés postraumático, que es muy invalidante tanto física como psíquicamente, lo que puede provocar además incapacidad para intervenir en la siguiente emergencia", determina esta psicóloga.

Hasta el momento, las técnicas más usadas "son el 'debriefing' o el 'defusing' que son de carácter grupal y que se realizan tras la emergencia. Una de las diferencias entre ambas es el grado de formalidad. Mientras que en la primera interviene el psicólogo y la vivencia de la emergencia es dirigida en temas de grupo, la segunda es inmediatamente posterior al haber participado en la emergencia y posee un carácter más informal en su desarrollo", explica Miguel Bernabé, del equipo de Psicología de Emergencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante).

http://www.elmundo.es/elmundosalud/...1220378698.html
 




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Juan Luis de Castellví Guimerá
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Mensaje Re: Las 'víctimas ocultas' de cada tragedia 
 
Una coraza bajo el uniforme

    * Insomnio y falta de concentración son síntomas típicos tras atender una catástrofe


Actualizado miércoles 03/09/2008 09:01 (CET)

PATRICIA MATEY

MADRID.- Los héroes no reconocen sus emociones. Sólo si los miembros de los equipos de rescate aprenden a desprenderse de los prejuicios, mostrar sus emociones y pedir ayuda podrán disminuir las probabilidades de sufrir los efectos del impacto emocional que ocasiona asistir a una tragedia.

"Si por razones culturales a los hombres de por sí les cuesta llorar en público o en privado, menos aún les está permitido a los colectivos de los que se espera fuerza, seguridad y capacidad para resolver situaciones terribles, como son los bomberos", recuerda Gemma García, terapeuta de psicología de la Gestalt (corriente de psicología moderna surgida en Alemania) y operadora de Comunicaciones del Consorcio Bomberos de Castellón.

Muy pocos saben y casi nadie se pregunta lo que sienten o padecen a corto y largo plazo los hombres y mujeres que cada día responden a las llamadas de auxilio. "Los profesionales de emergencias normalmente trabajan con personas vivas. Lo habitual no es desplazarte hasta un siniestro en el que hay cientos de personas heridas, mutiladas, quemadas o fallecidas (en referencia al accidente reciente de Barajas). Estos escenarios son dantescos y lógicamente dejan mella en los testigos presenciales", recuerda Lola Rolle, psicológica del SAMUR.

Días después del siniestro, el "golpe" de la tragedia puede resurgir en forma de lentitud de pensamiento y dificultad para la toma de decisiones, desgaste o agotamiento emocional, ansiedad, tristeza, irritabilidad y enfado o sentimiento de culpa por creer que podían haber ayudado más de lo que hicieron. También se puede experimentar agotamiento físico, alteraciones digestivas, insomnio, jaquecas, hiperactividad o abuso de medicamentos o alcohol.

A largo plazo, en cambio, existe riesgo de traumatización secundaria o fatiga de compasión, ocasionada por el estrés que se padece por ayudar a las personas que sufren. También hay más posibilidades de sufrir síndrome de estrés postraumático .
Los bomberos, otro grupo afectado

Gemma García está llevando a cabo un estudio con sus compañeros bomberos sobre el impacto emocional de las emergencias. "Uno de los casos más significativos que recuerdo es el de un bombero que participó en las tareas de rescate del autobús siniestrado el 19 de agosto de 1992 en Torreblanca en el que murieron 45 personas, muchos de ellos niños. Solicité a los que trabajaron en el rescate que realizaran dibujos para valorar el impacto emocional de aquél accidente. En aquellos bocetos se relataba el caos, se veía a los heridos y a los fallecidos dentro del autobús. El personal de rescate tuvo que usar una escalera para acceder al interior del autocar y posteriormente fue colocando a los lesionados a un lado y a los que había muerto al lado de los ferétros (ver dibujo).", comenta.

Esta terapeuta explica "que al bombero se le quedó grabado el rostro de una compañera que llevaba a un niño muerto en brazos. Explicó que no podía olvidar su cara. Comprobé que estaba bastante afectado. Su tono de voz había cambiado y su postura al hablar, en cambio su cara seguía impasible. Tras dejar que tomara contacto con lo ocurrido le pregunté qué sentía. Me dijo que seguía viendo a esas personas en el autobús... Entonces le pregunté qué hizo él y me contestó que terminó su turno y se fue a casa", añade.

Las diferencias individuales hacen "que cada persona reaccione de forma muy distinta ante un mismo acontecimiento traumático. Pero el hecho de ser un interviniente con uniforme, por sí mismo, no protege contra las secuelas emocionales de una actuación. Las expectativas del papel que asumen estos profesionales ante la población llevan a que los individuos se consideren personas duras y capaces de afrontar las intervenciones sin repercusión emocional propia y que este tópico se extienda a la visión que tienen los demás de ellos", explica Francisco Javier Sánchez Eizaguirre, decano ilustre del Colegio Oficial de Psicólogos de Las Palmas (COP).
Estudios controlados

Las "pruebas científicas" de cómo el impacto emocional de las tragedias deja huella a corto y largo plazo en los grupos de rescate han sido aportadas por varios estudios. Pero el año pasado se publicaba un trabajo único en este campo ya que ha sido el primero "en investigar las repercusiones del desastre usando un grupo control y porque se ha contado con información del personal de emergencias previa al accidente", reconoce Mattijn Morren, del Instituto Holandés de Investigación de Servicios Sanitarios y autor de la investigación, publicada en el 'Canadian Medical Association Journal'.

El 13 de Mayo de 2002 dos explosiones en un almacén de fuegos artificiales llevaron la tragedia hasta la zona residencial holandesa de Enschede. Un total de 18 residentes fallecieron, además de cuatro bomberos y hubo cerca de 1.000 heridos. Los autores del trabajo realizaron un seguimiento de cuatro años a un total de 1.403 miembros de los grupos de rescate (policías, paramédicos, entre otros) y los compararon con otros 1.650 miembros de rescate de una ciudad similar a donde se produjo el incidente.

"La salud de los trabajadores estudiados se vio claramente afectada por el siniestro. Incluso pasados dos y tres años, los intervinientes en el accidente tenían más riesgo de padecer problemas respiratorios, gastrointestinales, muscoesqueléticos y psíquicos, además de abusar del alcohol en comparación con los grupos de rescate que no vivieron el incidente", insisten los autores. Además, mientras que la prevalencia de problemas psíquicos en los trabajadores de Ensechede era de un 2,5% durante los seis meses antes del incendio, esta cifra se elevó al 4,6% al medio año del incidente y a un 5,4% en el siguiente semestre.

Afortunadamente para los profesionales de emergencias, "a nivel organizativo o institucional ya se están desarrollando iniciativas para apoyar a estos profesionales. Sin embargo, en algunos casos se trata dar respuestas puntuales, con poca programación previa. Es importante que todas las instituciones, los Colegios Oficiales de Médicos (COP), y en concreto los grupos de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias (GIPDE) cuenten con psicólogos formados para desarrollar funciones de prevención primaria y secundaria con estos profesionales", recuerda Maximino Díaz Hernández, coordinador del GIPDE del COP Las Palmas.

Pero ninguna ayuda es útil si cada trabajador que actúa en un siniestro no pone su granito de arena. "Se recomienda vigilar las pautas diarias de sueño, llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio físico, vida social y de ocio, etc. quizás más que en otros momentos de la vida profesional", afirma Miguel Bernabé, del equipo de Psicología de Emergencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante).

Y puede "que la resolución personal y profesional de un acontecimiento vital estresante aporte determinadas ganancias individuales (en crecimiento personal o incremento de la ilusión por el trabajo) o, por el contrario, pérdidas personales (depresión o síndrome del profesional quemado). La forma de usar los recursos individuales puede nivelar la balanza hacia un lado u otro, de ahí la importancia de una intervención grupal psicológica posterior a la tragedia que facilite a los profesionales afrontar la tragedia", recuerda el profesor Bernabé.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/...1220379591.html
 




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Juan Luis de Castellví Guimerá
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Mensaje Re: Las 'víctimas ocultas' de cada tragedia 
 
Gracias  a la periodista de El Mundo Patricia Matey por el tratamiento dado a esta información tan sensible.
 




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Juan Luis de Castellví Guimerá
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