Los madrileños alertaron del 60% de los incendios forestales en 2007 a través del 112.
La colaboración ciudadana es un elemento esencial para evitar los fuegos en nuestros montes.
Alcalá de Henares, 10/03/2008
La colaboración ciudadana es uno de los ejes fundamentales en la lucha contra los incendios forestales en la Región de Madrid, según se desprende del estudio sobre los “Incendios Forestales en la Comunidad de Madrid en 2007” realizado por la Consejería de Presidencia e Interior.
A lo largo del pasado año, los madrileños alertaron, a través del teléfono único de emergencias, 112, de casi el 60% de los incendios que se declararon en el terreno forestal. La rápida intervención de los medios de extinción es fundamental para impedir que los incendios progresen, y ello depende, a su vez, del rápido aviso que, en un alto porcentaje, arranca en los propios ciudadanos madrileños.
Todas las llamadas recibidas a través del 112 sobre posibles incendios forestales son comprobadas por los medios dispuestos por el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Para esta función, la red de vigilancia forestal se muestra como una herramienta básica en las labores de detección y localización del incendio.
Así, una vez recibida la llamada, esta red comprueba siempre si responde a un incendio real o simplemente a una falsa alarma y, en el primer caso, desde los puntos de observación de la red se concreta el lugar exacto del incendio, se facilitan datos sobre los accesos más rápidos y se da información sobre las condiciones meteorológicas que pueden dificultar o ayudar en las labores de extinción.
En 2007 se puso en marcha, de manera experimental, la vigilancia móvil nocturna en los terrenos forestales de la Comunidad de Madrid, que supuso dividir la región en cinco áreas para patrullar según rutas preestablecidas.
Entre las actividades desarrolladas, destaca la vigilancia de fuegos artificiales propios de las festividades locales (que pueden provocar incendios forestales); prácticas tradicionales de hogueras en fechas señaladas (como la noche de San Juan); vigilancia de zonas con riesgo de fuego por actividades diarias (quemas controladas o vertederos, como ejemplos); y sobre todo, comprobación de que no se reavivaran incendios en zonas siniestradas.
http://www.portal-local.com/acno_loc_not.asp?dato=12169


















