Tres bañistas mueren en las playas y dos niños casi se ahogan en piscinas de Jumilla y Yecla
Uno de los fallecidos, de 60 años, no respetó la prohibición del baño que marcaba la bandera roja de la playa del Entremares de La Manga
EFE / I. MATEO| CARTAGENA / JUMILLA
Día aciago para los bañistas de la Región. Tres vidas robadas por el mar y dos niños hospitalizados tras sufrir sendos síndromes de inmersión en piscinas en el transcurso de una sola hora son el balance de una jornada en la que el líquido elemento se reveló despiadado.
La cascada de sucesos se desencadenó pasado el mediodía cuando a las 12.30 de la mañana un hombre perdía la vida ahogado en la playa Entremares de La Manga, en un tramo en el que ondeaba una bandera roja advirtiendo la peligrosidad del mar y prohibiendo el baño. El fallecido, de entre 60 y 70 años fue sacado del agua en parada cardio-respiratoria por los socorristas, pero, ni éstos ni el personal sanitario desplazado hasta allí en ambulancia, pudieron hacer nada por evitar su defunción. En la misma playa, otro bañista que había desatendido la prohibición tuvo que ser asistido para alcanzar la orilla.
La desolación se apoderó de los socorristas que intentaron ayudar a estas personas y que no pudieron hacer nada por salvarles la vida. Las lágrimas se les saltaron al comprobar que tanto esfuerzo había sido inútil. Así lo relató una mujer que fue testigo de los hechos y que se puso en contacto con este periódico. Según afirmó, la imprudencia de este hombre puso en peligro la vida de otras muchas personas. Y es que, según relató, los esfuerzos de los socorristas por sacarlo del agua fueron desmesurados.
Indisposición en la orilla
Media hora más tarde fallecía un segundo hombre, de 75 años, también en La Manga, concretamente en Puerto Bello. El hombre sufrió una indisposición en el agua y salió mareado y sin apenas poder hablar. Inmediatamente, fue atendido por los socorristas, quienes comunicaron poco después que el hombre había entrado en parada e iniciaron la reanimación. En el lugar se personaron efectivos de la Policía local, Guardia Civil y una ambulancia del Servicio Murciano de Salud avisados por el Teléfono Único de Emergencias. Los intentos de reanimación no dieron resultado.
Otro anciano, de 90 años, fallecía poco después, a las 13.30 horas, por causas similares en la playa Islas Menores de Cartagena sin que los socorristas presentes pudieran evitarlo.
Por fortuna, sin consecuencias fatales, pero dramáticos para sus familiares resultaron también los accidentes sufridos en piscinas por dos menores en el Altiplano.
En el primero de ellos, un niño de 8 años, vecino de Jumilla fue trasladado por los servicios sanitarios al hospital Virgen de la Arrixaca, al sufrir un síndrome de inmersión tras caer en una de las tres piscinas ubicadas en el polideportivo municipal La Hoya poco antes de que comenzara el curso de natación al que iba a asistir. Al parecer, la madre y el pequeño entraron en las instalaciones, sin esperar a que el monitor lo recogiera fuera de la piscina, como hacen habitualmente, con tan mala suerte que en un descuido de su progenitora, el pequeño se arrojo al agua, donde no hacía pie.
Uno de los bañistas que pasaba por allí fue el que dio aviso de que un niño se encontraba en el fondo de la piscina. Rápidamente los socorristas, que se encontraban vigilando a los usuarios de las otras dos piscinas, se arrojaron al agua para rescatarlo. Testigos del accidente fueron los que avisaron al 112, alertando del suceso e informando de que los socorristas habían sacado a un niño del agua inconsciente.
Gracias a la eficacia de los socorristas, que le practicaron durante mas de veinte minutos la reanimación cardiopulmonar, consiguieron recuperar el pulso, la respiración y posteriormente la conciencia del pequeño. Mientras tanto llegaron los servicios sanitarios que lo estabilizaron para ser trasladado en una ambulancia del Servicio Murciano de Salud a la Arrixaca para realizarle una exploración neurológica, según el medico que lo atendió in situ.
Minutos más tarde, a las 13.20 horas, otro niño tuvo que ser trasladado por sus familiares al hospital de Yecla tras sufrir un síndrome de inmersión en la piscina de una vivienda particular ubicada en la carretera de Pinoso. El menor estaba amoratado ya que había vomitado y mostraba rigidez en el vientre, pero llegó consciente al centro hospitalario donde se recupera.
http://www.laverdad.es/murcia/20090...s-20090729.html



















