Un método rápido y barato para controlar hemorragias, probado con éxito en Irak.
La zeolita es una piedra volcánica que se usaba como colador de cocina. En la guerra de Irak, los estadounidenses han probado que un pequeño sobre con polvo de zeolita puede detener en un minuto hemorragias graves. Aprobado por las autoridades sanitarias a fines de 2002, puede suponer una revolución en los primeros auxilios en situaciones de emergencia, como los accidentes de carretera.
Francis X. Hursey descubrió por casualidad las propiedades anticoagulantes de la zeolita, mineral volcánico de características esponjosas. Trabajaba en el proyecto Apollo de la NASA como especialista en materiales absorbentes. Un día, a principios de los años 80, se cortó la cara al lavarse y echó mano de uno de esos materiales: la zeolita detuvo inmediatamente la hemorragia, absorbiendo en sus poros microscópicos los elementos de la sangre que no son necesarios para cerrar la herida (hemostasia), pero no las plaquetas y proteínas, de mayor tamaño, que forman el coágulo. Se trata de un proceso físico —la zeolita es biológica y botánicamente inerte—, sin reacciones químicas que perjudiquen al organismo.
Veinte años más tarde, en enero de 2002, Hursey fundó una empresa (Z-Medica) con Bart Gullong, para patentar un medicamento con polvo de zeolita. QuikClot fue aprobado por el organismo competente en EE.UU. (FDA) el 18 de diciembre. El cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU. incluyó QuikClot en su equipo de primeros auxilios para la operación Iraqi Freedom en un paquete (BattlePack) junto con un novedoso torniquete llamado Cinch Tight, con tiras de velcro y un gancho metálico que permite que sea el mismo herido quien se aplique el polvo de zeolita y el vendaje (ambos pueden manejarse con una mano).
Las desgracias de la guerra han llevado a veces a aplicar inventos que han sido de gran utilidad en la vida civil, y éste parece ser el caso de QuikClot. Las hemorragias han sido el rompecabezas de los médicos militares desde que se conoce la circulación de la sangre (y antes sin saberlo): a ellas se atribuye más de la mitad de las muertes en combate. Los norteamericanos acuñaron en Vietnam el término Golden Hour, empleando con profusión los helicópteros para evacuar a los soldados en el plazo de una hora desde que fueran heridos. Con todo, el 40% de los norteamericanos que murieron desangrados en Vietnam sufrieron hemorragias que podrían haber sido controladas de forma sencilla. Las informaciones sobre el uso de QuikClot en Irak siguen sometidas a secreto, pero el 9 de abril de 2003 —el mismo día en que oficialmente terminó la guerra— se permitió a Bart Gullong presentar oficialmente el producto, afirmando que había salvado muchas vidas sin efectos negativos: “la fuente es irrefutable y nuestra confianza es del cien por cien”.
QuikClot en versión civil: el minuto de oro
La versión civil de QuikClot, puesta a la venta a principios de 2004, puede la usan policía y los bomberos. Tan sólo en EE.UU., las hemorragias causan anualmente la muerte de 50.000 personas, sobre todo en accidentes de tráfico. En hemorragias donde la fuerte presión sanguínea puede impedir que el polvo de zeolita se asiente en la herida, el usuario debe ser adiestrado para realizar antes un torniquete o vendaje. Ya no se lucha por la hora de oro sino por el minuto de oro, más o menos el tiempo con que se cuenta, en caso de hemorragia grave, antes de que el herido se desvanezca.
En el plano militar, QuikClot supone una revolución porque el herido puede aplicarse el remedio sin que su unidad suspenda el combate. El producto puede permanecer uno o dos días antes de ser aspirado o retirado con agua: normalmente lo será antes, para evitar infecciones debidas al agente que produjo la herida (bala, etc.). En todo caso, se reduce la necesidad de evacuar cuanto antes a un herido que se desangra. QuikClot puede deshidratar los tejidos en un radio de 5 milímetros en torno a la herida, y por ello debe evitarse su contacto con los ojos u otros tejidos húmedos.
En Irak se han probado otros productos novedosos de primeros auxilios menos eficaces y más caros que QuikClot. Es el caso del vendaje HemCon, que se adhiere magnéticamente a la herida. Se basa en el chitosan, un pegamento natural presente en algas y caparazones de moluscos, cuya carga eléctrica positiva hace que sea atraído por la carga negativa de los glóbulos rojos y bacterias. Es mucho más caro que QuikClot (más de cien dólares una venda de 10 cm2), dura menos tiempo, tarda hasta cinco minutos en cerrar la herida y puede provocar alergias. Según escribía José A. Canedo en la revista Defensa, el ejército de EE.UU. adquirió 21.000 vendas de HemCon y forma parte también del botiquín del presidente norteamericano.
Para hacer frente a los shocks, si bien no existe un sustituto de la sangre, el recurso al suero salino está siendo desplazado por el Hetastarch (hidroxietil starch o HES). Su elevado peso molecular evita que sea rápidamente expulsado del organismo por la orina: dos tercios de la dosis permanece en la sangre de individuos sanos después de ocho días, y toda ella en las primeras ocho horas tras su aplicación, mientras que del suero salino sólo queda el 40% después de una hora.
Santiago Mata, 12.5.2004, publicado en Aceprensa.
Fuente: http://centroeu.com/cultura/modules...=article&sid=28










