Un incendio sin fuego en Cazadores
El ensayo con fuego real previsto en el barrio teldense no se pudo realizar por las altas temperaturas pero sirvió para saber qué hacer si ocurre
FÁTIMA MARTEL Diez de la mañana en el barrio teldense de Cazadores. Multitud de sirenas de la Guardia Civil, Policía Local y Bomberos suenan por el barrio alarmando a los vecinos. Se ha producido un incendio en el barranco de Cazadores y hay que desalojar las viviendas que se encuentran en La Solana y El Moreno. Es un simulacro, pero podría ser cierto.
Ayer, las unidades de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Protección Civil de Valsequillo y Telde, Policía Local de Telde, bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, Seprona y la Unidad Militar de Emergencia (UME) se dieron cita en las medianías de Telde para poner en práctica su coordinación y esfuerzos. El simulacro hubiese sido más real con la presencia de fuego, pero teniendo en cuenta que a las 10.00 de la mañana el termómetro rondaba los 30 grados y la presencia de humedad no era mucha, los agentes decidieron no tentar a la suerte. Los 100 profesionales de las distintas unidades de extinción se concentraron en Cazadores, por ser éste un lugar que combina lo forestal y lo urbano.
"Cuando se produce un incendio lo más importante es que el fuego no llegue a los núcleos urbanos", declara Teodoro López. jefe de operaciones del Consorcio de Emergencia de Gran Canaria. Según explica, esta unidad se encarga de defender las viviendas y los equipos de Medio Ambiente de Gran Canaria actúan directamente sobre el terreno para apagar el fuego.
Cuando se origina un incendio hay que actuar lo más rápido posible. Por ello, se hacen los simulacros, para poner en entrenamiento la coordinación entre las diferentes unidades, vital en momentos como éstos. Para que se lleve a cabo esta precisa coordinación, se fija un centro de recepción de medios, que es adonde se acercan los vehículos y las ayudas, y el puesto de mando avanzado, que se suele situar cerca del incendio, y es donde los coordinadores toman las decisiones que crean oportunas.
Cuando se trata de fuego la ayuda de alguien que conozca la zona y la participación ciudadana son fundamentales. Es aquí donde los agentes de Protección Civil toman gran protagonismo, ya que ellos son los encargados de avisar y ayudar a los vecinos a desalojar sus viviendas. Ayer no sólo ayudaron a un hombre a huir de su casa, sino también a trasladar a sus animales. "Son casos que realmente se dan. A veces los vecinos no quieren abandonar sus viviendas porque es duro desprenderse de ella o de las ovejas que uno tiene", explica el coordinador de Medio Ambiente.
Para apagar las llamas, ayer acudieron dos coches de Medio Ambiente, tres de la UME (con una capacidad de 3.700 litros de agua cada uno) y dos autobombas del consorcio (que depositan 17.000 litros de agua).
Era inevitable no curiosear ante tanto despliegue, por eso cuando llegó el helicóptero contra incendios eran numerosos los vecinos que se asomaron carretera abajo para ver caer el agua sobre el barranco.
Al final, el incendio se controló en dos horas. Un ejercicio que, a pesar de ser ficticio, enseña a los habitantes a actuar en estas situaciones.




















